
Hay una frase de B.K.S. Iyengar que me persigue desde que la leí por primera vez: «El yoga no es una religión. Es una ciencia, la ciencia del bienestar, la ciencia de la juventud, la ciencia de la integración del cuerpo, la mente y el alma.» Me persigue porque cada vez que la leo me parece más incompleta. No porque sea falsa, sino porque el yoga es también, y sobre todo, un espejo. Y los espejos no mienten.
Llevo años practicando y enseñando, y lo que más me ha sorprendido no es lo que el yoga hace por el cuerpo, eso ya lo sabemos, la ciencia lo respalda y los cuerpos lo confirman. Lo que más me ha sorprendido es lo que revela. Cada estilo, cada práctica, cada profesor, es un ángulo diferente desde el que mirarte. Y hay cosas que solo se ven cambiando la perspectiva.
No somos lo mismo un lunes que un jueves
Cuando creé Sabörea Estudio de Yoga, una de las decisiones que más me importaban era que el estudio no fuese un lugar de una sola mirada. Que hubiera distintas voces, distintas manos, distintas formas de entender el movimiento y el silencio. No por ofrecer variedad como quien amplía una carta, sino porque creo profundamente que necesitamos más de una ventana para vernos enteros… y, por fin, este momento ha llegado.
En Sabörea Estudio de Yoga puedes tener tu clase fija, tu horario, tu grupo de referencia. Pero también puedes recuperar en cualquiera de los estilos que ofrecemos. Y eso no es solo una comodidad logística, es una invitación a descubrir algo de ti que quizás no sabías que estaba ahí.
Porque no somos lo mismo un lunes que un jueves. No somos lo mismo en una clase dinámica que en una pausada. No reaccionamos igual ante una secuencia estructurada que ante el movimiento libre. Y esas diferencias nos cuentan cosas.
Cada profesor practica con lo que es
Esto es algo que me parece fundamental y que pocas veces se dice abiertamente: un profesor no enseña solo técnica. Enseña su manera de estar en el mundo.
Natalia llegó al yoga buscando calma y resiliencia, y encontró su camino vital. Cuando enseña la tradición Sivananda, hay en sus clases una profundidad tranquila, una invitación a bajar el ritmo y confiar en el proceso. Su presencia dice: no hay prisa, todo tiene su tiempo.
Javier Molero lleva veinte años acompañando grupos con el sonido y el movimiento como herramientas de integración. En sus clases de yoga integrativo, la música no es decorado, es parte de la práctica. Hay algo en su manera de guiar que te recuerda que el cuerpo también escucha.
Y yo… yo llegué al yoga desde el teatro, desde la interpretación, desde años de aprender a habitar un cuerpo para contar historias. Mi práctica viene de ahí, de la precisión del gesto, de la escucha sensitiva, de saber que el cuerpo no miente aunque la mente lo intente. Cuando enseño, busco eso: que cada uno encuentre su verdad en la postura, no la postura perfecta.
En la esterilla se nos revela tal como somos. Sin los filtros del rol social, sin la armadura del día. Y eso es un regalo enorme, pero también requiere valentía. La valentía de mirarse.
La riqueza de los ángulos
El psicólogo y filósofo William James escribió a finales del siglo XIX que «la mayor revolución de nuestra generación es el descubrimiento de que los seres humanos, al cambiar las actitudes internas de sus mentes, pueden cambiar los aspectos externos de sus vidas.» El yoga lo sabía mucho antes. Y lo que añade es el cuerpo como puerta de entrada a esa transformación.
Practicar distintos estilos no es dispersarse. Es ampliar el vocabulario con el que te conoces. Una clase de hatha vinyasa te habla de tu relación con el esfuerzo y la fluidez. Una clase de ashtanga te habla de tu relación con la disciplina y la constancia. Una clase de yoga integrativo te habla de tu relación con el sonido, con la entrega, con lo que necesitas soltar. Una clase de meditación te habla, simplemente, de tu relación contigo mismo cuando no hay nada que hacer.
Cada uno de esos encuentros te da información. Y la información, bien recibida, transforma.
Una última cosa
Cuando alguien me pregunta por qué en Sabörea Estudio de Yoga apostamos por tener distintos profesores y distintos estilos bajo el mismo techo, siempre pienso lo mismo antes de responder: porque creo que nadie debería tener que elegirse en blanco y negro.
Somos muchas cosas a la vez. Y merecemos un espacio que lo sepa.
Si tienes curiosidad por explorar alguno de los estilos que practicamos en Sabörea Estudio de Yoga, aquí puedes ver toda nuestra oferta de clases y conocer al equipo que lo hace posible.
Te esperamos en la esterilla.
Lúa Testa Sabörea Estudio de Yoga
Fotografía @handmediastudio
